Los City Tour de Planet Bike
Nada como un paseo por la ciudad de Santo Domingo en mountain bike, después de festividades. Uno puede apreciar cada rincón de la ciudad con tranquilidad y calma. Se encuentra uno con las calles vacías, sin el bullicio de las bocinas, sin el jolgorio de los vendedores impulsivos… en fin, un ambiente en la que cada pedalazo que das te llena de extrema satisfacción. Si se elige la zona colonial, sus calles y monumentos, el sentimiento es doble. Tiene uno la oportunidad de pasearse con seguridad por aquellas calles legendarias, sentir la energía de sus años y disfrutar la paz que inspiran.
Eso fue lo que experimentamos un grupo de ciclistas “abstemios” y otros que normalmente no se exceden en la bebida y en la comida de las fechas festivas, los lunes 25 de diciembre y 1ro de enero. Planificamos la salida a las 2:00 pm de Planet Bike. Nos reunimos un grupo de 20 y 18 ciclistas cada día. Advertimos que era un City Tour y que el asunto de “competencia” no encajaba en el recorrido.
Comenzamos con una parada en La Plaza de La Cultura. Recorrimos todo su parque interior, que en vehículo ni caminando, tiene uno la oportunidad de hacerlo. Aquí comenzamos las clases de “bajar las escaleras” en la mountain bike. Para muchos, como Luis Alou, Antonia Rivera, Marisabel Lithgow, su padre Don Enrique, Francis Castellanos, etc esta era su primera vez bajando escalera. Como siempre, eligieron los escalones mas bajo, para ir cultivando la confianza, tan importante en esta actividad. Los más osados y experimentados como el Sangriento Pedro, Carlos Brea y Diógenes Cruz, elegían los mas altos peldaños y hasta lo completaban con un “atrevido” salto.
Seguimos el recorrido, pasando por los frentes del “Work Street” (Pedro H Ureña con …), Palacio Nacional, Parque de San Carlos, Parque Hostos, Los Obeliscos, Calle Palo Hincado, Mella, Las Murallas, el nuevo Barrio Chino, Las Ruinas de San Francisco, la empedrada calle Hostos, haciendo una parada en la Cafeteria “El Conde” para un café o un refresco helado. Me imagino lo que pensaban los demás clientes, al ver a este grupo de “atletas” sentados, con casco y todo, en las mesas del lugar.
El monumento de la caña, ni el Faro a Colón, se nos quedan en el recorrido. Moisés Selman nos hace una exhibición de su destreza subiendo y bajando las escaleras del monumento del almirante. Diógenes se luce una vez más al subir por las barandas y bajar a toda máquina las escaleras del frente del Faro. Muchos se preguntaban: Y son tan fuerte esas bicis? Respondíamos: Para eso están hechas.
Tomando la callecita pavimentada que circunda al Faro a Colón nos vamos en dirección al Parque Mirador del Este. Aquí nos encontramos con los recuerdos de los “Panam 2003”. Majestuosas instalaciones… en deshuso. Quisimos utilizar los baños de la estación del trencito y apenas entramos, un enjambre de avispas nos dio la bienvenida y... la despedida.
Ya de regreso, pedalendo tranquilo y conversando con Don Enrique Lithgow, nos decía unas palabras muy gratificantes: Increíble... todavía a mis 60 años, sigo descubriendo cosas. |